Los trabajadores de la
empresa conocen sus condiciones de trabajo, aunque no tengan
formación concreta en prevención, su trabajo y
sus condicionantes los perciben inmediatamente. El objetivo de esta
fase es a través de observaciones sencillas: reconocer las
situaciones de riesgo, colocar el problema en su contexto, aportar las
primeras medidas inmediatas. El prevencionista ayudará
metodológicamente al inicio.
Si un problema se
sospecha los cuadros técnicos, ingenieros, mantenimiento,
servicio de prevención deben de disponer de una herramienta
que permita: Observar de manera sistemática la
situación de trabajo, Determinar las causas
técnicas o de organización, Su previsible
gravedad, proponer las medidas necesarias para mejorar la
situación, determinando: quien, como y cuando. Finalmente
deben concluir si el riesgo residual (después de tomar las
medidas propuestas) es aceptable. En caso contrario
propondrán la actuación en el siguiente nivel.
Los conceptos
("riesgo" o "problema") que se usen deben ser entendidos de forma
coloquial. El estudio no se debe circunscribir a un momento concreto
sino que se debe encuadrar en toda la actividad. No se debe recurrir en
esta fase a ninguna cuantificación.
Si en la fase de
observación el riesgo residual es inaceptable, se
debe encargar el tema a personas de la empresa especializadas,
normalmente asistidas por un prevencionista con experiencia. Se deben
investigar medidas complementarias de mejora. Requiere el uso del
lenguaje con rigor: daños, exposición, riesgo o
peligro.
Las medidas
cuantitativas serán las mínimas imprescindibles y
sencillas.